¿Es posible que uno de nuestros hijos muera por una simple diarrea? Dependerá del lugar del planeta al que pertenezca. Si ha tenido la desgracia de nacer en África o India, la respuesta es sí.
Mientras en sociedades avanzadas como la española nuestros vástagos se hinchan a recibir vacunas de todo tipo desde que emiten su primer llanto, en otras regiones simplemente dejan de respirar. La diferencia, una simple vacuna que existe y a la que no tienen acceso. Sólo enfermedades como el VIH iguala a ambos mundos, aunque la calidad de vida en la cuenta atrás también se ve condicionada por el acceso a tratamientos paliativos.
La escalofriante cifra de 453.000 muertes de niños menores de cinco años es un simple dato para empresas farmacéuticas que prefieren reinvertir sus beneficios en tratamientos que combatan la alopecia. Los niños de África no tienen dinero para pagar.
En época de crisis, las campañas de vacunación que llevan a cabo organizaciones como La Alianza Gavi ven reducidos drásticamente sus fondos para poder tapar una más de las miserias que envilecen el orden mundial establecido; cuyos poderes están a otros menesteres, como por ejemplo resolver la crisis financiera que su propia ambición generó hace unos años.
Más información sobre la noticia en la edición digital del diario El Mundo: “Casi medio millón de niños mueren por diarreas víricas”




