Una mujer desnuda, tirada en el suelo en una calle principal de Puerto Príncipe (Haití) como si de una cáscara de plátano se tratara, agoniza de cólera mientras la gente a su alrededor sigue con sus quehaceres cotidianos como si fuera invisible. Realidades incómodas que evidencian la verdadera naturaleza humana y que periodistas como Héctor Retamal tiene la osadía de presentar antes los ojos miopes de aquellos que no quieren ver más allá de su cómoda existencia.
Kevin Carter, 17 años antes, ya demostró al mundo hasta donde podía llegar la miseria humana. Él no pudo soportar la realidad captada por el objetivo de su cámara y terminó suicidándose un año después. Quizá su vacuna para combatir la inmundicia estaba en mal estado.

