Santiago Sierra ha rechazado el Premio Nacional de Artes Plásticas, dotado con 30.000 euros, por considerar que este tipo de galardones se conceden a quienes realizan un servicio de interés público. Tampoco le agrada la idea de perder su anhelada libertad de la que hace gala en sus provocadoras obras de arte.
No ha dejado pasar la oportunidad mediática que le han concedido para arremeter duramente contra la política del Gobierno. Considera que este premio instrumentaliza, en beneficio del estado, el prestigio del premiado y le obliga a rendir pleitesía.
Profundiza en la crítica al reprochar la participación en guerras dementes de la mano de un imperio criminal, la donación de dinero a las entidades financieras y el desmantelamiento del estado de bienestar.
Finalmente se despide con una frase demoledora: “El estado no somos todos. El estado son ustedes y sus amigos”.
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